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Cuevas del Valle: Un poco de historia |
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Son muchos los que dicen que el
nombre le viene a Cuevas del gran
número de casas antiguas que cuentan con una cueva en su planta
baja. No pudiendo
confirmarla, damos esta hipótesis por buena. El origen de Cuevas del Valle
está, probablemente, asociado al paso
del Puerto del Pico, el paso más transitable de la Sierra de
Gredos, y al transporte de
mercancías a través de esta ruta. No se sabe con certeza
cuando se asentaron los
primeros pobladores de este pueblo, pero es muy probable que su
asentamiento estuviera
asociado a la presencia de una ruta de comunicación de tal
importancia. Por aquí pasa la
calzada romana que conecta
Extremadura con la vía de la Plata, usada por los romanos en su
conquista de la
península y después por la Mesta para la transhumancia de
ganados. Esta calzada romana
es una de las mejor conservadas de España. Recientemente ha sido
y ha sido restaurado el tramo
entre Cuevas del Valle y el Puerto del Pico. Administrativamente, el
núcleo de Cuevas del Valle estuvo asociado
durante mucho tiempo a Mombeltrán (entonces Colmenar), que desde
el siglo XIV gozó de
cierta independencia. En el siglo XV pasó, al igual que
Mombeltran, al control de don
Alvaro de Luna, valido del rey, que tenía su castillo en Arenas
de San Pedro. En 1461
Colmenar se independizó de Arenas de San Pedro y Enrique IV
cedió el control de
las tierras del Barranco de las Cinco Villas a don Beltrán de la
Cueva, quien levantó el
castillo de Mombeltran.
Siguió dependiendo administrativamente de Colmenar hasta el año 1695, año en que el rey Carlos II otorgó la Carta de Villazgo a Cuevas, Villarejo, San Esteban y Santa Cruz. Los covacheros compraron entonces su independencia a razón de 7.000 maravedís por cada uno de los ochenta y cuatro vecinos y medio [1] que entonces eran. La independencia costó un total de 591.500 maravedís. Como símbolo de esta independencia jurídico-administrativa se erigió el rollo-picota. Uno de los privilegios que
Cuevas recibió con su independencia fue
el de cobrar el peaje por transitar por la calzada romana, privilegio
que hasta entonces
ostentaba el señor de Mombeltrán. Este peaje se cobraba a
los comerciantes que
circulaban con carros por la calzada. El puesto fronterizo, el
Portazgo, del que hoy sólo
quedan ruínas, se encontraba próximo al puerto del Pico,
junto a la calzada romana. Esta calzada fue utilizada por muchos covacheros dedicados a la arriería, quienes intercambiaban mercancías entre la parte norte y sur de la sierra, subían vino y aceite del Valle del Tietar que intercambiaban por patatas y otros productos de la sierra. Además de los arrieros de Cuevas y los pueblos de la comarca, eran muchos los que usaban esta vía de comunicación de la que Cuevas del valle era paso obligado, por lo que hubo en Cuevas varias posadas (nueve posadas en el siglo XIX) en las que los viajeros podían encontrar cobijo. También fue esta calzada paso obligado de los rebaños de la Mesta, que usaron esta ruta (Calzada Leonesa Occidental) entre los siglos XV y XIX. La Mesta gozaba de grandes privilegios y fueron muchos los litigios entre covacheros y esta Asociación a causa de las servidumbres que la cañada imponía. Después de la desaparición de la Mesta en 1836, la cañada siguió siendo utilizada para la transhumancia de ganados que subían en verano a los pastos de la sierra y en invierno retornaban a las tierras más cálidas de Extremadura. La calzada romana sigue siendo usada hoy con este fin, aunque en menor medida, y a finales de primavera y en otoño se pueden ver rebaños que circulan por ella. Del paso de ganados por el
pueblo de Cuevas les viene a los covacheros
el apodo de los del gancho. Dicen las malas lenguas que era
frecuente que, cuando
pasaban rebaños por las calles del pueblo, retuvieran
algún que otro cordero ayudándose
de un gancho.
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